domingo, 29 de marzo de 2009

Ganandole grados a la mesa: Un atril portatil

Antes que nada, avisar que solo tengo fotos del proceso terminado, todo ha ido tan rapido que el ansia ha podido a la voluntad de documentación, pero que no se preocupe la concurrencia, que la narración si será completa y con todo lujo de detalles.

A modo informativo, esta se puede considerar una entrada a cuatro manos, pues el trabajo de carpinteria no podria haber llegado a buen termino sin la inestimable colaboración de nuestro buen persa Hassan Ibn Rabbia y de sus nada desdeñables herramientas.

1-Que bonitos son los atriles

atril.

(Por el [l]atril, del lat. *lectorīle, de lector, -ōris, lector).

1. m. Mueble en forma de plano inclinado, con pie o sin él, que sirve para sostener libros, partituras, etc., y leer con más comodidad.

Por desgracia esta definición del diccionario de la Real Académia no incluye una de las principales funciones del atril durante el medievo: Escribir. Pero por ahora nos tendrá que valer.

2-No hay atriles en Ikea

No nos engañemos, el que quiera un atril rustico no podra encontrarlo facilmente, y si lo hace, es más que probable que el precio sea abusivo.

Siguiendo la filosofia que impulsa este blog (y otros similares)¿porque vamos a comprar algo que podamos hacer con nuestras manos? Y encima teniendo madera sobrante de hacer un altillo!

3-Marcando y cortando sobre la marcha, inicio de un trabajo en equipo

Tenemos madera, tenemos referencias, tenemos quien lo quiera y tenemos herramientas. A priori el escenario es inmejorable, pero si le añadimos al representante persa de la Orden del Acero Negro, si que tenemos todo lo que nos podria hacer falta, más que nada porque tiene más herramientas, mas experiencia con la madera y por encima de todo es calígrafo, cosa inestimable al ponerse a hacer un soporte para escribir.

Si ya solo tengo peligro, juntos somos mas peligrosos que un mono con una caja de bombas. Normalmente para hacer algo se requiere planificación, mesura y profunda comprensión de lo que se va a hacer. Lo incorrecto es irse a casa de un compañero recreacionista, sacar las herramientas, un cartabón y un lapiz y ponerse a hacer cosas sobre la marcha con una simple fotografia no demasiado grande como referencia.

El lector atento no tardará en discernir cual de estas opciones tomamos. Así que ni cortos ni perezosos cortamos las cuatro piezas que compondrian nuestra Opus Magna (a saber; una base, un travesaño y dos cuñas con 30º de inclinación)

4-Decoración facil, serrín a buen precio

Una vez tuvimos las piezas, y no sin cierto horror comprobamos lo molesto que resulta contar en angulo con una caladora sin guia, aplicamos un sabio consejo que me dio un profesor hace muchos años:

"Si queda mal por poco, es un error, si es por mucho es que lo habias planeado así"

Frase que no descarto proponer como lema de los armeros amateurs...

Así pues, viendo que el angulo era horrorosamente irregular y del todo irreparable en el travesaño que une las dos cuñas (por lo que no encajaria ni a tiros contra la base), tomamos la de en medio y cortamos un par de centimetros más.

No contentos con esto, y con ayuda de unas brocas para agujerear madera, le hicimos una decoración surtida y simetrica, de la que aún hoy nos sorprendemos. La única advertencia a este metodo es la cantidad de serrin que sale de una maderita de nada, y si el vecino de abajo dice algo, lo negaré todo...

5-Clavando lo inclavable

Como teniamos un par de retales de madera, y sabiendo por experiencia que era muy borde a la hora de clavarle algo, hicimos las pruebas empiricas necesarias:

-Pusimos un clavo
-Lo martillamos para clavarlo
-Rajamos las dos maderas en el proceso en toda su longitud
-Nos sentamos a pensar que leches podriamos hacer

Y he aquí que la solución se presentó casi ella sola, ya que teniamos un taladro, y quien tiene un taladro tiene brocas, y quien tiene brocas suele tener brocas finas.

Un viaje de taladro pasante donde debian ir los clavos y listos para clavar sin peligro de quedarnos con dos piezas donde antes solo habia una.

Pero antención, antes de clavar los antiesteticos clavos del s. XXI (con esa cabeza rugosa y horrendamente redonda y regular), les dimos un viaje con el dremel y una fresa para metal, hasta que dejamos sus cabezas lisas y con bordes completamente irregulares tendientes a cuadrados.

6-Un poco de cola

Solo le faltaba fisicamente una cosa a nuestro atril, un soporte donde apoyar libros, papeles y pergaminos (podeis hacer la prueba en casa, 30º parecen pocos, pero las cosas resbalan con premura a la menor oportunidad). La manera de hacerlo es pegando un listoncillo de madera en la parte mas baja del atril, y puesto que no forma parte de la estructura, es suficiente pegarlo con un poco de cola blanca y unas sargentas para hacer presión.

7-Retoques finales

Terminado de montar, solo le faltaba un intenso pulido (hala, mas serrín!), y algo para proteger aunque fuera minimamente la madera.

Algo ideal para proteger el atril es el aceite de linaza, que es a la postre, histórico, ya que se obtiene de la semilla de la planta de lino. Cien por cine histórico hubiera sido hacerlo con aceite de linaza natural, pero dado que eso tardaría como una semana en secarse y deja siempre un tacto aceitoso (poco recomendable para apoyar en esa madera cosas que se manchen), me decidi a usar el aceite de linaza con secante (en 24 horas dos capas y listo) que con sumo gusto aplicó mi mujer, nueva dueña ya del atril.

Con esta protección no solo conseguimos que la madera, valga la redundancia, este más protegida, si no que acentuamos su color y el dibujo natural de la veta.

Siento la absoluta escasez de fotos, pero cuando haces algo sobre la marcha, en lo ultimo que piensas es en documentarlo, que se le va a hacer, por de pronto al menos tenemos el resultado final.


De frente

De medio perfil

Y la decoración trasera

Control de daños:

-Serrin hasta en sitios que desconocia que tenía.
-Cuatro ojos irritados.
-Olor a aserradero en cierto balcón.

PD: El resto de proyectos sigue adelante, a falta de material para terminarlo adecuadamente ya hay un nuevo escudo grande de narices (esta vez un escudo almendrado y curvado siguiendo los preceptos de la Axilidad). El babero blindado también esta encaminado, pues ya contamos con las placas para colocar (una virgueria de chapa de 2 mm). En breve, más.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Araceli Rosillo, esposa de Francesc y destinataria del atril, y puedo decir bien alto que es una auténtica obra de arte, realizada con maña y amor por estos dos artistas.
Leer y escribir en este atril es una gozada.
Muchas gracias a los dos.
Araceli

Quinto de Bocángel dijo...

Eso si que es ganar grados a cualquier perfil y no lo que hacen algunos enanitos sectarios por esos mundos.

Menudo trabajo fino, si señor, felicidades a los artífices y a la feliz usuaria.

Joaquín

Axil dijo...

Si Araceli está contenta, deduzco que hicisteis el trabajo y barristeis toda la casa mientras ella estaba fuera.

¿Vais a sacarlo por ahí, acompañado de los oportunos pergaminos, para caligrafiar con estilo; o se queda en la privacidad de vuestro scriptorium?

coalheart dijo...

Araceli esta contentisima, porque ademas todo el serrín fue generado en casa ajena XD.

La idea es sacarlo, si, para leer, escribir, exhibir o llevarlo a cuestas :-)

Wilus dijo...

Yo iba a preguntar la finalidad del atril, pero ya veo que era para la señorita Araceli. Es un buen trabajo Coalheart.