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sábado, 13 de febrero de 2010

Escarcelas II: Crónica triunfal de una serie de despropositos que llegan a buen puerto

Tal como dije, no se ha hecho esperar la segunda entrega de las escarcelas, con una cantidad de metidas de pata de un servidor comparable o superior inclusive a la primera parte de este proyecto ¿que como puede ser eso? Sigue leyendo...

1. Despropósito primero: De como las escarcelas crecieron inesperadamente

Observaba yo con infinito amor la obra surgido de mis sufrimientos, bañada con mi sudor y mi sangre... y por poco no se me saltan las lagrimas al comprobar un pequeño detalle: TODAS las escarcelas que he visto en documentación, absolutamente todas tienen la parte superior (la que va en contacto con el peto, vamos), convexa o recta, y un servidor la hizo bien cóncava. Ni un poco, ni ligeramente, ni un pelín, sinó totalmente.

Que quebradero de cabeza, que follón, que tragedia griega se avecinaba al ver que aquello no tenia remiendo. Si cortas la pieza en vez de escarcelas tienes una minifalda de hierro, y no es plan. Si remachas una pieza para suplir la carencia, es peor el remedio que la enfermedad, aparte que es una solución más fea que un pecado.

Desanimado ya y resignado, confeccioné un patron nuevo y corte una pieza algo mayor y bien cóncava para sustituir a la desdichada que no daba el perfil, cuando mi espíritu armero se dijo: "que coño, pues en vez de tres, que sean de cuatro piezas". Ya cuando mi espíritu de armero empezaba a sugerirme añadirle volantitos, decidí no hacerle caso en un rato.

Hechas todas las piezas necesarias, un buen par de taladros en cada una y a otra cosa.

2. Despropósito segundo: ¿Para que carajos he comprado yo tornillos?

Con gran cuidado y exquisito esmero, tomé medidas entre agujeros tal como debían quedar montadas las escarcelas, prepare el cuero en tiras, cuatro tiras idénticas con cuatro agujeros cada una.

Las piezas de ambas escarcelas y las tiras de cuero, estrella invitada: Bote de WD40

Listo el cuero me dije: "Es el gran momento, montemos esto a ver si todo encaja". Pués no, mal.
¿Como se monta de forma temporal la armadura? Con tornillos y tuercas claro. Esto es muy efectivo cuando la pieza articula hacia abajo o cuando no articula en absoluto (la mayoria de tipos de hombreras pertenecen al primer tipo, los spangehelm son el máximo exponente del segundo).

Aquí el avispado lector pensará que algo pasa, y en efecto. Puse la primera pareja de tornillos atravesando cuero y luego metal, enrosqué la tuerca y vi que aquello era bueno. Luego tomé dos tornillos más con sus dos tuercas, fue a atornilla la siguiente pieza, y... bueno, estas escarcelas articulan hacia arriba, y dos protuberancias del tamaño de un tornillo donde al final va a ir un remache lo mas llano posible, convierten el montado de prueba de la escarcela en algo parecido a una escultura moderna, de esas horrendas que van poniendo en las rotondas.

La solución de invertir el tornillo tampoco fue mejor, de hecho, los tornillos tienen un cabezon considerable donde meterle el destornillador, pero por si eso no fuera suficiente, como me pruebo yo semejante armatoste sobre la pierna pasa a ser el principal problema. Básicamente, para ver el efecto había que incrustar ocho tornillos hasta tocar hueso, y ni así tampoco encajarían bien las piezas debido a los cabezones estriados.

Solución: remachemos y salga el sol por Antequera.

3. No hay despropósito esta vez, la pintura quedó bien

Esta parte no tiene misterio, de verdad, pone uno las piezas con la parte interior hacia arriba, trincas el bote de esmalte negro en spray, y le arreas un buen viaje de pintura al asunto, cuanto más negro, mejor.

Bonito ¿verdad?

4. Preparar los remaches, cosa también sensata

Llegados a este punto, tenemos las piezas listas, el cuero a punto y nos falta con que unir ambas cosas de forma sólida.

Lo primero es agenciarse unos recios clavos de hierro, asegurandose sobretodo que no te están vendiendo acero, o los va a remachar quien yo me se con un martillo pilón.

Luego, hay que eliminar las antiestéticas estrias y los bordes cercanos a la cabeza, por su mala influencia sobre el cuero. Para este cometido, nada mejor que un artilugio visto con anterioridad en varios blogs afines, consistente en una lima de metal sujeta a un tornillo de banco y un taladro donde fijar los clavos, entonces, todo es cuestión de friccionar el clavo a altas revoluciones con el borde de la lima.

Vease el infernal instrumento

Llegados a este punto, toca cortar las cabezas de los clavos para formar los antedichos remaches. Hay que medir con todo, chapa, cuero y arandela, marcar con un rotulador indeleble y repetir esto con todos los clavos.

Lo que cuesta tener una cajita así...

Anotación personal: no es divertido cortar los remaches uno a uno

Briconsejo: Haz siempre varios remaches más de los que necesites, es más, ten más clavos por si eso no bastara.

5. Uy por que poquito: Hay que pulir antes de remachar

Por muy muy poco estuve a punto de meter la pata hasta la ingle (centímetro más, centímetro menos). Antes de remachar piezas con partes que se solaparán entre si, hay que pulir la chapa, es necesario hacerlo.

Hay varias opciones en cuanto al acabado se refiere:

- Brillo espejo

- Satinado

- Munition grade (o armadura de munición)

- Perrete grade

- Sin pulir

Yo opté por el perrete, sobretodo en una chapa con tan pocas marcas me parecia más que sobrado, y que le vamos a hacer, por encima de todo soy un impaciente.

Y de paso darle un buen aceitado, que nunca esta de mas.

Perrete grade, tampoco queda tan mal

6. Remachando que es gerundio

El acto de remachar en frio en la propia casa genera un fenómeno llamado "Enemigo a las puertas", donde los vecinos no se atreven a decirte nada, pero desearían enseñarle al martillo tu rica vida interior: concretamente, la flora intestinal.

El primer remache parece el más fácil, pero hay que procurar dejar el cuero lo más recto posible


Terminada la primera pieza, descubro que al final podre usar los tornillos (para no torcerme)

La primera escarcela remachada desde su pulcro interior

Listo, quedan de maravilla y articulan que es un primor

A los que tengan buena vista y sean puntillosos: en efecto, dejé el estriado de las cabezas de los clavos por quitar, que es una cosa que de fuera no se ve (y cuando uno está vago, lo está para todo)

7. Y esto ¿como se cuelga?

Que no cunda el pánico, las correas interiores no eran cortas. Simplemente, en todos los ejemplos que he visto (consultar la bibliografía de hace dos entradas), las escarcelas van sujetas con una tira en el exterior, supongo yo para maximizar el ángulo de giro de la escarcela como bloque.

Esto requiere un par de agujeros más, dos nuevos remaches (¿veis lo que os decia antes sobre tener de sobra?), cuatro tiras cortas de cuero y un par de hebillas por escarcela.

Voila

Terminadas del todo


Finalmente, y con la curiosidad de ver como quedaban colocadas, y sin ganas de ponerme a fabricar una coraza (aun). Rematé el asunto con unas tiras de cuero, un cinturón y unos remaches modernos, el resultado no podia ser más elocuente.

Ahi, en mi perfil bueno

8. Conclusiones

- La chapa corta. Mucho. Mucho más de lo que sospechas.

- La chapa se oxida. Mucho. Con mirarla medio mal la tienes roja perdida.

- La sangre oxida la chapa aún más que el salfumán, fijo vamos.

- Se mete mucho más ruido que haciendo cualquier otra cosa (¡ah, el silencio del cuero!).

- Es absolutamente gratificante cuando tienes el resultado final entre las manos.

Control de daños: muchos, muy espectaculares y poco importantes en manos y antebrazos.

Resultado: O me gusta la chapa como forma de arte, o soy masoquista...

jueves, 11 de febrero de 2010

Escarcelas I: mi primer proyecto con chapa

Que nadie se confunda, mi objetivo sigue siendo el de hacerme unas hombreras milanesas en chapa, pero como se verá en un momento ojeando el contenido del blog, hasta la fecha con chapa solo he trabajado en plano (unos hermosos brazales de 3 mm de grosor).

Para poder ponerme en serio necesito saber como se trabaja la chapa, como responde a los golpes y que caray, que herramientas puedo usar.

Primero me planteé hacerme unas hombreras más clasicas usando estos patrones, pero la propia dificultad de hundir sin un tocon de hundir me ha echado más bien para atrás.

Luego ponderando posibilidades, opté por algo más sencillo, unas escarcelas de principios del s. XV, en tres lamas, y me he lanzado a ello:


1. Conseguir la chapa, también llamado ¿cuantas toneladas quiere?

Conseguir chapa de hierro, que fácil parece. Simplemente vas a un sitio donde vendan chapa y dices: "quiero una chapa". Craso error.

El periplo ha sido tortuoso y lleno de dificultades, pero lo voy a resumir en las preguntas que me hicieron:

- ¿Cuantas toneladas necesitas?
- ¿Me das el CIF de la empresa?
- ¿La necesitas de 1 cm o mas gruesa?

y como no, afirmaciones tajantes

- Aqui solo vendemos la plancha de 2x1 metros, no tenemos cizalla
- Solo tenemos chapa de acero inoxidable
- Su tabaco, gracias

Pronto ya a la desesperación y planteandome si encargar una tonelada de chapa cortada en medidas manejables, encontré un pequeño taller de oxicorte donde aparte de vender recortes, si se lo encargabas con unos dias de adelanto, conseguian exactamente lo que necesitaba.

Un magnífico trozo de chapa de un metro de un metro cuadrado, ligero, manejable y asequible.

Ah, finalmente eres MIA


2. Cortando la chapa

Cortar la chapa es fácil, sobre todo 1 mm de grosor. Adquirí una cizalla manual para poder cortar, trasladé los patrones a la chapa y me puse a cortar con ánimo.

Pero el hado me tenia reservada una nueva treta! La cabeza de la cizalla ocupa un espacio físico, así que una vez traspasado el limite de las hojas de corte, aquello chocaba con la chapa y no se pudo avanzar más. Hubo que hacer la chapuza de torcer la cizalla, levantar un poco la chapa de un lado y seguir cortando con gran esfuerzo.

Ya se ven algunos ataques... de esta hago brazos


Unos buenos golpes de lima para dejar el borde en perfecto estado de revista y seguridad y habremos terminado.

En este apartado descubrí yo las maravillas de la chapa recien cortada: Si sangras sobre ella se oxida más.

3. Keep on rollin'

Tenemos las seis piezas necesarias para poder montar nuestras escarcelas, así que, para dar robustez al asunto y como no un poco de seguridad, hay que enrollar el borde.

En mis piezas solo enrollé dos, las que formarían la pieza final o mas alejada de la cintura, y aún estas por el lado inferior. La lastima es que con la emoción no hay documentación gráfica de este apartado, o al menos su proceso, pero te da la sensación de estar haciendo una cosa de lo mas molona.

No ha quedado mal ese borde la verdad


4. Curvando, o "trae pacá ese martillo gordo"

Por sorprendente que pueda parecer, esta parte fue la mas fácil de todas ¿El secreto? Un martillo de goma con alma de acero de dimensiones considerables comprado en los chinos (¡2,50€!).

El proceso es sencillo, situas la pieza sobre el yunque o superficie adecuada al golpeo, y le das golpes energicos pero de corto recorrido en una mitad mientras levantas la otra bien con la mano o bien con un apoyo (el mango de un martillo o una varilla de metal me han servido a la perfección). Repetir el proceso con la otra mitad y tantas veces como sea necesario para conseguir la curvatura deseada.

El martillo de goma no deja marcas en la chapa, y si ademas ponemos debajo un trozo de serraje, o acolchado parecido, el yunque tampoco las dejará y todo eso que nos ahorraremos de pulido.

Y así quedan curvadas y antes de pulir


5. to be continued

Queda aun mucho para terminar, a saber: pulir el exterior, pintar el interior para evitar óxido, colocar las tiras de cuero para articular, remachar todas las piezas juntas...

En fin, prometo más a no mucho tardar, que el resultado ha sido más resultón de lo esperado en un principio.